El arte de los silencios

Llegados a este punto de la primera sesión, el psicoterapeuta cree tener información necesaria para parafrasear su relato al paciente y darle una nueva visión del mismo: -Déjame devolverte la información para ver si te he entendido correctamente. Los ataques de pánico fueron una sensación muy desagradable en la que temías perder el control y suicidarte o atentar contra la vida de los demás. El peor momento consistía en una sensación que describes como “si te salieras de ti mismo”-.

Tras esta afirmación, el psicoterapeuta se mantiene en silencio. Sabe que, como en la música, los silencios son parte esencial de la estructura de la obra. El paciente expectante escucha su silencio. Le resulta difícil identificar el punto de corte entre la pausa y el silencio.

Prosigue: -Tuviste cuatro ataques de pánico en tu vida. Todos estando solo en casa. Así que, actualmente, permaneces alerta. Llevas temiendo tener un ataque de pánico seis años desde la última vez-. El paciente asiente.

-¿Cuántas veces has temido perder el control desde el último ataque de pánico?-. El paciente, en silencio, piensa velozmente y responde que varias veces al día. El psicoterapeuta con expresión de asombro responde: -Son muchas veces. Al parecer, desde entonces ¡no has acertado ni una!-. El paciente en silencio calla, ríe, piensa y responde: -Eso es que estará cerca, ¿no?-. Ambos ríen cómplices y callan.

El psicoterapeuta sabe que sería un craso error por su parte rellenar ese hueco con comentarios inoportunos, ya que el paciente está reelaborando. Descubriendo, por primera vez, que su problema no son los ataques de pánico, sino el miedo a tenerlos.

El psicoterapeuta continua: -Tenemos claro en que consiste el problema. Vamos con lo que has intentado hacer hasta la fecha para combatirlo. Según te he entendido, evitas quedarte solo en casa, vas a urgencias, pides ayuda a tus padres, consumes tranquilizantes y focalizas tu atención en cualquier síntoma que pueda desencadenar un ataque de pánico, tratando así de frenarlo, ¿no?-. El paciente responde, sin dejar tiempo para el silencio, que sí.

-De acuerdo. ¿Crees que si sigues haciendo esto, tu miedo a los ataques de pánico disminuirá o aumentará?-.

silencio_boca.jpg

El paciente es ahora el artífice de un silencio cargado de sentido. Un silencio más válido que cualquier palabra minuciosamente escogida. Un silencio cuya interrumpción derribaría por completo todo el castillo de naipes construído hasta el momento.

Finalmente responde: -La estoy armando, ¿no?.-

Silencio.


Este relato participa en la convocatoria de @divagacionistas sobre #relatosSilencio de febrero 2018.

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Author: marcruizpsicologo

Psicólogo y Psicoterapeuta con más de 10 años de experiencia. Nº de colegiado BI-03541. Formo parte del equipo de profesionales de Psicología y Psicoterapia Miguel Ángel (Centro Sanitario Especializado en Psicología y Salud).

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